domingo, 9 de septiembre de 2012

Inaugura Expansiva II: "La tensa calma de la superficie", muestra que curo para el Cultural San Martín


EXPANSIVA II: “La tensa calma de la superficie”
¿Cómo sería la piel de las palabras y de los signos? ¿Qué textura tendría lo que va
por encima de un interrogante, de un enigma, de un núcleo ininteligible?
O se puede cambiar la sintaxis y preguntarse, también, que aspecto tiene lo que vive y
muere debajo de una piel relumbrante, erótica, hechicera.
El alcance de una y otros en la historia particular de cada cosa.
Contenido y forma pueden ser asociados con la permanencia y la fugacidad,
respectivamente. Pero lo promisorio es justamente jugar a invertirlos, a poner
lo conocido de cabeza. La esencia, los significados, los enigmas, podrían
descomponerse y mutar, trastocarse, esfumarse incluso. Y podrían quedar entonces
las superficies, falsamente falsas, alardeando insolentes pero recubriendo una verdad
distinta.
Palabras, signos, pieles, colores, sentidos.
Mentira. Cuando muere lo interior, la superficie también se transforma en otra cosa.

Mariano Soto, curador

viernes, 7 de septiembre de 2012

Mi texto para SAUNA revista de arte #23: "Perros y fideos desde un piso 20 en Brasil"

Enlace directo a la revista:
http://www.revistasauna.com.ar/02_23/06.html


Perros y fideos desde un piso 20 en Brasil
Maratón fotográfica en el marco del XVII Festival de la Luz en Buenos Aires
por Mariano Soto

Lorena Marchetti

Múltiple, escurridiza e inagotable, la fotografía como lenguaje artístico escapa sistemáticamente a clasificaciones y a límites definidos sobre lo que es o debería decir.
Se adapta y nos sorprende.
Química, mecánica y electrónica, pero también plástica, la fotografía es. Y con eso deberíamos darnos por satisfechos.
Ella señala, inventa, registra, recrea, pinta, sacraliza, impone, miente, salva, subvierte.
En éstos tiempos de Pos Historia del Arte, nada hay que la sujete o que le imponga una dirección específica o un lugar de desarrollo unívoco. Como a ningún otro lenguaje artístico, en realidad.
En éste contexto, un puñado de muestras de fotografía hoy, en Buenos Aires, presentan varias líneas de fuga en diversas direcciones interpretativas, formales y conceptuales.

Trompe l'oeil: Lorena Marchetti en Studio 488:
Desde la puerta de la galería, las fotos de Marchetti parecen obras intertextuales, o un repinte de acuarelas impresionistas. Pintura atmosférica, a plein air, las formas disueltas en la luz omnipresente. Los marcos dorados, lisos, como de casa de clase media de 1950, son parte del guiño. Pero al acercarnos vemos que la cosa pasa por otro lado: fotografía pura y dura, los supuestos paisajes renoirianos son fotos aéreas tomadas desde la terraza de un piso 20° en Río de Janeiro. Y son toma directa. El desdibujamiento es logrado sobreexponiendo el negativo a full; la luz es tanta que los contornos se disuelven y todo cobra una dimensión espiritual, olímpica. Pero hay manchas de colores saturados (azules, rojos, naranjas) que tampoco escapan de su veracidad documental: una toalla colgada, una hilera de sombrillas rojas, la pared pintada de azul eléctrico, son parte del mapa carioca cotidiano, que estas imágenes recogen pero convierten en otra cosa. Un juego inteligente y de enorme carga estética, que nos interpela sobre el cómo se ve desde arriba nuestro tozudo hacinamiento urbano, haciéndonos sentir un poco como el molinero de la película de Lech Majewski, todo altura, poder y discernimiento.

La fotografía como instalación: André Penteado en el Centro Cultural Recoleta (CCR):
Dad´s suicide (El suicidio de papá) se llama la obra que este artista brasileño exhibe en el CCR, destacándose dentro de una sobrecargada oferta de imágenes.
Acá la fotografía forma parte de una instalación, construida con imágenes en serie –el artista vestido con la ropa de su padre muerto recientemente y las perchas donde esa ropa estaba colgada- más un video y una fotografía de una camisa en primer plano. Antes de enterarse uno de qué va la obra y de empatizar por ese lado, ya las imágenes y su disposición –indesligables unas de la otra- nos atraen largamente. El tema de la repetición -elemento del Arte Pop explotado en todo su esplendor semiótico por Warhol- es aquí una pieza clave. Una sola foto de una percha, o de un hombre joven tomado de cuerpo entero y con los ojos cerrados, hubiera contado otra historia o ninguna. Aquí, el mantra sostenido por imágenes casi idénticas –el mismo tipo en la misma pose pero vestido distinto-, la repetición de formato del soporte y del modo de montaje, convierten a la obra en una especie de plegaria, una letanía devocional del hijo, que intenta un frustrado último abrazo con su padre; aligerar ese momento desconcertante en que se produce la disrupción de lo que existe, deviniendo algo que no. Y en que sólo los rastros dejados por el ausente –olores, pertenencias, imágenes- tienen el poder de restaurar en algo esa ausencia.
En Dad´s suicide la fotografía funciona de una manera totalmente distinta a la del juego estético, el trampantojo irónico o la histeria del snapshot de lo banal: es una herramienta racional y constructiva en una operación artística que la excede; es registro de una acción que es la obra, y la cadena de significados se libera no sólo por las imágenes en sí, sino más que nada por la razón por la que fueron construidas.

Lo friki es moda e incomoda: Pulsión, en el Centro Cultural Rojas:
La muestra curada por Alberto Goldenstein en el Rojas se llama Pulsión, y reúne los trabajos de Germán Ruiz, Lucila Penedo y Luis Sens.
Es una muestra sugerente, que deja huella, que molesta. Construida sobre dos tipos de imágenes y dos tipos de búsquedas y “pulsiones” artísticas que se complementan cerradamente.
Germán Ruiz construye imágenes limpias, de resonancia clásica, estéticamente elaboradas pero lejos del artificio; a partir, sin embargo, de una elección alejada de “temas” grandilocuentes. Un refugio para perros y su entorno aparecen entonces como un paisaje sereno, con un cielo diáfano y un césped verde luminoso. Los perros retratados son lisiados, desamparados y maltrechos, pero la lente de Ruiz los termina mostrando bellos y dignos; entrañables, superados del fantasma de lo freak y de lo trágico. Una operación super contemporánea la de Germán, esa de servirse de estéticas y modos de la Historia del Arte, pero para fundirlos en el magma del crisol artístico actual. El pasado al servicio de nuestro formateo a piacere del hoy.
En el caso de Sens, la cosa va por otro andarivel.  “Soy disperso. En la muestra exhibo lo que me sorprende a diario. Tengo el fetiche de mirar”, son sus propias palabras al respecto. Y el resultado es ese, justamente: la atomización de la realidad circundante, convertida en snapshots recurrentes en lo banal, feo, grotesco o sinsentido. Aquí resuena aquello que Benjamin definió como efecto de shock, o el bombardeo permanente de estímulos que recibe el hombre urbano moderno, en una vida de ritmo acelerado y virulento. El sólo hecho de caminar por la ciudad, viajar en un transporte público, ver una película, la televisión o navegar por internet, es convertirse en receptor de constantes e interminables estímulos visuales que pasan sin cesar por delante nuestro. En esta vía, el trabajo de Sens da cuenta de los miles de momentos insignificantes que vivimos durante el día: la vidriera de la peluquería, la familia coreana en una sucia mesa de un Mc Donald´s, una pila de panchos, la gorra de un marino, cinco escalones de un edificio cualquiera. No hay relatos ni señalamientos. Sólo una especie de histeria regurgitante de la realidad. La estética de su trabajo es, además, coherente con lo que muestra. Es instantánea tosca, casual y desintencionada. Basta caminar por Buenos Aires cualquier día para ver que estamos sumergidos en esa fealdad y ese caos.
Ahora bien, ¿las fotos de Sens hacen algo más que registrar la nada en la que vivimos y mostrarla? Pues no. Es ése todo su aporte. No hay capas ulteriores, no hay preguntas ni planteos. O el planteo es ése, la irritante multiplicidad de todo.
El caso de Lucila Penedo es similar o, al menos, entronca con Sens en el solaz por lo banal y lo feo. Pero Penedo redobló la apuesta: mientras Sens no aparece en ninguna parte, Penedo está en sus fotos, y elige el momento para shootear a sus jóvenes-de-clase-media-media-comiendo-fideos de la manera más grotesca y anti-estética posible. Y lo logra. Imágenes fuera de foco, el mantel de plástico, el plato viejo, el tarro de queso rallado que venden en los chinos, la ropa barata. Y sus protagonistas luciendo gestos con los que nadie querría ser eternizado. Las imágenes afectan todo nuestro bagaje educacional burgués: vemos chicos y chicas como cualquier otro, pero capturados comiendo fideos con toda la dificultad que esto implica para mantener las good maners: no chorrearse, no ensuciarse, no sorber, evitar lo desagradable. Penedo opera como voyeur y delata a sus personajes, mostrándonos lo que puede ocurrirnos a nosotros mismos. El rechazo es inevitable.
Hay además un recorte generacional y social que forma parte del planteo de su trabajo, que relaciona el consumo de un alimento barato como los fideos, con una franja de jóvenes que encuentran dificultades a la hora de posicionarse positivamente en el mercado laboral y profesional. O que lo logran pero, aún así, tienen que comer fideos por una cuestión de estrechez económica.
Más allá de esta pretensión de estudio cualitativo, hay un cierto aire pos adolescente o de reivindicación de una loca juventud eterna… aunque hablamos de gente de treinta y pico. Pero esto no es exclusividad suya. Tal vez a causa del efecto de shock en nuestra percepción cotidiana en las grandes ciudades, todo se atrasó una década…
Lo cierto es que desde hace una semana, comer fideos no volvió a ser lo mismo para mí.
Y bien ahí por Penedo.

La muestra Microrelieves, de Lorena Marchetti, podrá visitarse en la galería Studio 488/ Patio del Liceo, hasta el 30 de septiembre, Av. Santa Fe 2729, 1°, local 32.
La muestra Dad´s suicide, de André Penteado, podrá visitarse en el Espacio Central 4 del Centro Cultural Recoleta, Junín 1930, hasta fines de agosto de 2012.
La muestra Pulsión, de Ruiz, Penedo y Sens,  podrá visitarse en la fotogalería del Centro Cultural Ricardo Rojas, Av. Corrientes 2038, hasta el 28 de septiembre.

 Germán Ruiz
André Penteado

Fotos por MARIANO SOTO

martes, 7 de agosto de 2012

SAUNA #22, especial MAMbA: "Gestos, mentiras y museo", mis preguntas a los AO y sus respuestas, más algunas reflexiones sobre el caso


Enlace directo a la revista:

Gestos, mentiras y museo   
Preguntas a los AO y reflexiones sobre el affaire Mamba

Jan Banning, USA, de la serie Bureaucracy (Burocracia), 2002

 Desacostumbrados al ejercicio de la crítica objetiva y a un saludable  disenso, el affaire MAMbA nos conmocionó a todos e hizo cimbrar al mundo del arte.
Los artistas (los donantes y los no), las políticas culturales del gobierno metropolitano y la dirección del MAMbA quedaron en el centro del debate.
De los artistas convocados a participar y donar sus obras en la muestra, surgió la agrupación AO (Artistas Organizados). No obstante, al acercarse a ellos en busca de respuestas, uno cae en la cuenta que hay tantas posturas, ideologías y motivaciones como individuos que la componen. Con muchas contradicciones, con la timidez de los primerizos y con el lógico miedo que provoca el riesgo de las jugadas ultra, el gesto político primero no condijo con las acciones siguientes, licuando así el resultado final.
No obstante, este resultado no es terreno yermo. Creo que las acciones comenzadas tanto por los AO como por los que se negaron a donar sus obras para la muestra Últimas Tendencias II, pueden ser un muy buen punto de partida para cambios y transformaciones aunque, claro, habrá que sostener postura, ideas y acciones cuando los ecos de la batalla se hayan apagado. Y lo más difícil, todos lo sabemos, es sostener en el día a día.
Una cosa más. La Carta de los AO pone al otro lado del ring al Gobierno de la Ciudad y sus políticas culturales, ignorando llamativamente la sempiterna gestión de Laura Buccellato, directora del MAMbA, que peca del peor de los males que puede padecer la función pública: el enquistamiento en el poder.
¿Hay entonces un fondo partidista en esta acción? Para el caso, lo grave sería desviar las responsabilidades de cada uno de los actores del conflicto por una cuestión ideológica, en éste punto, irrelevante.
Es necesario ajustar políticas culturales, hacer cumplir códigos deontológicos e implementar una efectiva legislación de museos, sí; pero no debe desatenderse tampoco que la perpetuación en los cargos directivos y en los espacios de decisión, convierte a los museos en prosaicos quioscos personales. O en instituciones estáticas, pauperizadas y tenebrosas como la Casa Usher.

Preguntas de Mariano Soto a los AO (Artistas Organizados)

1- ¿Por qué no aceptaron ser entrevistados por la revista, en lugar de acceder sólo a responder preguntas por escrito?

La intención detrás de este procedimiento es generar información clara que no sea susceptible de edición y manipulación periodística. Por otro lado fue la manera que encontramos para que el contenido que llegue a los medios pueda estar previamente consensuado por el grupo, y de esa manera ser representativo y legítimo.
Abrimos un espacio con nuestra primera declaración y queremos seguir brindando contenidos. Somos artistas y el haber acordado expresarnos sólo a través de escritos, cuidados y votados por la mayoría, no es sólo un gesto político: es un manifiesto.

2- Estando al tanto de la situación desde hace ya tiempo, ¿por qué esperaron tanto en reaccionar?


Esta situación es sólo una de muchas a las que se expone el artista y que solíamos afrontar sin manifestar nuestro malestar y mucho menos organizarnos de manera colectiva. Por la propia naturaleza de nuestra actividad, solemos actuar en soledad. Por otro lado, tanto en la esfera pública como privada, los tratos son con cada artista individualmente. En este caso particular, el malestar fue circulando entre nosotros y por primera vez en muchísimos años, decidimos unirnos y empezar a actuar de modo colectivo y solidario. Este deseo de agrupamiento estaba latente en muchos y esta ocasión nos permitió la cohesión.
Entonces, la pregunta no es por qué esperamos tanto tiempo sin reaccionar si no hasta qué momento uno tolera usos y costumbres que considera injustos. Pensamos que el campo del arte local está en una situación de madurez mayor que hace unos años y que eso permite que este reclamo en contra de un procedimiento así sea comprendido por todos los agentes de este sector profesional, aún cuando pueda haber diferentes posturas en cuánto a las acciones a tomar. Nuestro reclamo de fondo tiene que ver, antes que nada, con mejorar las condiciones del trabajo artístico.

3- ¿Qué criterio aplicaron a la hora de no aceptar a determinados artistas en la organización o en hacer que las asambleas sean cerradas y de ingreso restringido?

Las asambleas no son cerradas ni restringidas, están abiertas a cualquier artista que quiera participar y que muestre interés y compromiso en continuar el trabajo que empezamos aquí. Durante las primeras reuniones sí consideramos que era importante acotar el ingreso, para que en los momentos de decisión estuvieran presentes fundamentalmente los interesados directos en la coyuntura puntual que nos aglutinó. Fue una medida tomada en la emergencia del momento, pura y exclusivamente pensando en no complejizar la operatividad de un grupo tan incipiente que debía tomar un gran numero de decisiones en un tiempo muy acotado. La intención de AO es hacer crecer esta organización integrando a todos los artistas visuales y sus problemáticas.

4- ¿Cual es su postura frente a la gestión de Laura Buccellato?

AO cuestiona duramente la metodología implementada en ocasión de la muestra Últimas Tendencias II que intentó canjear donación por legitimación.
Señalamos que el título de la muestra funcionaba como una trampa extorsiva, para infundir presión en los artistas, y que todos aquellos que se negaron a donar por malestar y descontento fueron excluidos de la misma. Este tipo de procederes desvalorizan el trabajo de todos. Repudiamos el maltrato desproporcionado que esto implica.
Este sistema de adquisiciones por donación de obras en forma masiva fue implementado durante la crisis de 2001 y más de 10 años después, dentro del marco de un nuevo contexto social y político nacional, intenta repetirse sin ningún cuestionamiento ni modificación.
Es el resultado de muchos años de desatención a la cultura en la ciudad. Prueba de esto es, por ejemplo, que no tengamos una ley de museos en la Ciudad de Buenos Aires con todas las consecuencias que esto acarrea: falta de presupuesto operativo asignado, falta de seguridad y cuidado para las obras del acervo y las exhibiciones, falta de personal competente y formado en todas las áreas, imprecisión (y por lo tanto librado al arbitrio personal) de las funciones del museo, etc.
En la medida en que Últimas Tendencias II pretende ser una muestra que de cuenta de lo más destacado de la producción artística de los últimos 10 años, AO manifiesta su disconformidad con que se genere historia sin realizar un trabajo serio de investigación y selección de los artistas, con curadores, historiadores e investigadores calificados que realicen un estudio profundo de la década y lo plasmen en un texto curatorial a la altura de las circunstancias.
Y que además, se deprecie conceptualmente el enorme aporte de los artistas en estos años proponiendo su visibilidad a través de la obligatoriedad de donación.
Estos procedimientos son ejemplos de algunos de los métodos utilizados en el mundo del arte argentino que nos interesa cuestionar. Este tipo de abusos no deberían ocurrir en ningún ámbito, menos aún en el público, que consideramos que debería sentar el modelo de conducta para todo.

5- Si el esquema de donación de obra no ha respondido a las expectativas del grupo, ¿cómo esperan ustedes que el MAMbA reorganice el sistema actual de adquisiciones?

El MAMba depende del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Nos permitimos pensar que si hay voluntad política, el museo debe contar con un presupuesto acorde al contexto: una ciudad de abundancia económica y excelentes artistas con producción de calidad. Si así fuera, podríamos hablar justamente de adquisiciones y no de donaciones.
Mientras no haya presupuesto para pagar esas obras, el museo debe poner sus energías en generar contenido, más que en ampliar su patrimonio. Conseguir fondos para hacer muestras -que no sean meros productos enlatados-, para exhibir y conservar su acervo, por ejemplo, para generar proyectos educativos y de diálogo con el contexto.
Un deseo que todos tenemos es que nuestras instituciones se mantengan dignamente y puedan funcionar sin exigirle a ninguno de sus trabajadores que trabaje gratis. No trabaja gratis un curador, ni la persona que limpia los espacios, ni el diseñador, ni el encargado de prensa, ni el director de un museo. ¿Por qué debería trabajar gratis el artista, que es además, quien da los contenidos, la razón de ser de estas instituciones? Sin artistas no hay arte, sin arte, no hay museos.

6- Atendiendo al tinte ideológico que tiene la carta, ¿son conscientes del grado de incoherencia de las acciones del día de la inauguración?

Incoherencia sería seguir callados, como un gran número de actores del sistema del arte desearían: artistas obedientes y mudos. AO se está construyendo, aceptando sus contradicciones, pero saliendo de la inacción y decidió aceptar la realización de la muestra “Ultimas tendencias II” como plataforma de visibilidad de su reclamo. También accionó para la suspensión del trámite de adquisición por donación hasta tanto no se revean las condiciones. No olvidemos que estos dos hechos, junto a la solicitada pública,  fueron la condición de posibilidad de existencia, al menos, de este cuestionario.
La manifestación de nuestro descontento fue abierta y circuló libremente por los medios y las redes sociales y alcanzó nuestro objetivo más inmediato que era señalar el problema; las soluciones luego hay que buscarlas entre todos, nosotros no tenemos las respuestas automáticas, ni es exclusivamente nuestro rol proveerlas; sí queremos que se dé el diálogo entre las partes y acelerar el proceso de encontrar soluciones para una larga lista de problemas vinculados a las políticas culturales y sobre todo al área de las artes visuales, problemas que evidencian una gran falta de madurez institucional. Entonces, estamos simplemente señalando un problema gigante, que no se resuelve en un solo paso y menos con la propuesta de un solo componente del campo (en este caso los artistas). Nuestro impulso principal fue y es empezar a convocar a ese debate público que la cultura local se merece tener desde hace tiempo, y que siempre ha sido pospuesto. Las instituciones y los artistas no pueden seguir actuando como compartimentos estancos. El espacio que estamos abriendo con nuestras acciones está en coherencia con nuestros objetivos futuros que son, justamente, la valorización del trabajo del artista, el reconocimiento de lo indispensable de nuestra participación como actores fundamentales del sistema del arte en un marco de transparencia y leyes claras.

AO
Artistas Organizados



sábado, 4 de agosto de 2012

Hoy estrena esta obra con textos y dirección de Mariano Pensotti en el Cultural San Martín: "El pasado es un animal grotesco"

Estreno, sábado 4 de Agosto

Jueves a Sábados 21hs, Domingos 20hs
Centro Cultural San Martin – Sala AB
Sarmiento 1551


Imagen: obra de Jorge Macchi


¿Es posible en estos tiempos inventar grandes ficciones que contengan lo que imaginamos junto a sucesos reales de nuestras vidas y de las vidas de las personas que conocemos? ¿Cómo influencia la historia de nuestras ciudades nuestra propia historia? ¿Qué sucede cuando la ficción es puesta dentro de un

marco temporal concreto? ¿De qué manera contar 10 años de la vida de una persona? ¿Cómo incorporar la Historia más reciente, sobre la que aún no se ha reflexionado en exceso, a nuestras historias más excesivas?
Estas son algunas de las preguntas que están en el origen de “El pasado es un animal grotesco”.
Las historias de cuatro personajes a lo largo de 10 años, desde 1999 hasta el 2009. A través de fragmentos breves e intercalados se narran las vidas de cuatro personas de Buenos Aires desde los 25 a los 35 años, el momento en el que uno deja de ser quien cree que va a ser para convertirse en quien es, con el ocasional marco de fondo de los cambios sociales y económicos de esos 10 años.
Algunas de esas historias hacen foco en lo cotidiano y otras más en lo extraordinario, algunas incluyen elementos documentales o autobiográficos y otras se sumergen abiertamente en la ficción. A su vez cada historia se bifurca y ramifica en pequeñas historias secundarias.
Se trata de un intento de narrar una multitud de historias, a la manera de las “novelas mundo” o los desmesurados relatos del siglo XIX, donde una ficción desatada es contenida por un marco histórico y temporal preciso.
La obra es actuada por sólo 4 actores. Encerrados en un disco giratorio que se mueve permanentemente ellos solos emprenden la heroica tarea de narrar y representar esa multiplicidad de historias, dando vida a docenas de personajes y situaciones.
Una “mega ficción” pero narrada con recursos escénicos mínimos.
Narrar el pasado es como poner la voz en off que le de sentido a los fragmentos dispersos de una película que se perdió para siempre.
En la obra, sustentado en el esfuerzo épico de cuatro actores que narran y representan una multitud de historias, el pasado se asoma como un animal entrevisto en la selva de los sueños, un animal que cambia de forma cada vez que lo recordamos, un animal grotesco.

Mariano Pensotti

jueves, 5 de julio de 2012

Mi texto del #21 de SAUNA Revista de arte: "Para usar, tirar e ilustrar"

Enlace directo a la revista SAUNA: 


Para usar, tirar e ilustrar              
Delirios cruzados entre arte y diseño en el MAMbA 
por Mariano Soto
     Casa equipada con sillas BKF, 1940

El arte contemporáneo nos acostumbró a percibir todo el potencial semántico que puede guardar un artefacto de origen utilitario: un mueble, electrodoméstico, herramienta, prenda de vestir, etc.
Poética de lo cotidiano y de lo real, y del sistema de producción y consumo, el tópico fue abordado por varios pensadores en las últimas décadas, así que las pretensiones de éste texto no pasan por descubrir América.
Post producción de Nicolás Bourriaud - de una claridad acérrima-, Paul Ardenne definiendo el “arte contextual”, Michel de Certeau y su “Invención de lo cotidiano”, son algunos de los nombres de los que se dedicaron a descular un aspecto del arte contemporáneo en estos tiempos posposmodernos, en que la Realidad puede tornarse materia plástica y lírica.
La Post producción definida por Bourriaud es, sin embargo, un marco mucho más amplio, ya que no afecta solamente a artefactos u objetos materiales, sino también a objetos inmateriales. Se trata de “La Cultura como escenario”, en donde lo cotidiano en todos sus niveles deviene fuente nutricia inagotable para los artistas.
Interesantísimo tema éste, abordado ya por Guido Ignatti en el número 17 de revista SAUNA. Sí, citarse a uno mismo  te pone al borde de lo pretencioso, pero la verdad es que la nota de Ignatti es excelente e ilustra claramente este terreno de reflexión.
Así que volvamos al ruedo.
El puntapié inicial fue dado por Duchamp en la segunda década del siglo XX, y, a partir de allí, sin prisa pero sin pausa, la bola fue creciendo a medida se afianzaba el paradigma socio económico de la sociedad de producción-consumo y a medida que ésta se tecnologizaba más y más; hasta el punto de llegar adonde estamos hoy: vivimos rodeados de artefactos fabricados en masa que caducan en un abrir y cerrar de ojos. Me pregunto cuántos artefactos –en uso y ya descartados- habrá per cápita en nuestro mundo; un promedio, teniendo en cuenta a quienes consumen y a quienes no pueden hacerlo. ¿Miles de artefactos por persona? ¿Millones? Pensar en ello –y en todas sus implicancias económicas, ecológicas y psicológico-sociales- da un poco de miedo. Se genera una paranoia que recuerda un poco aquel sketch de Benny Hill, en el que una delirante venganza de electrodomésticos que cobraban vida, se proponía someter a los humanos a su arbitrio, ojo por ojo.
A todo esto, desde el mes de marzo, en el MAMBA hay una muestra de diseño industrial argentino que, en algunos aspectos, se acerca, asemeja o juega a hacernos pensar en una muestra de arte contemporáneo.
Un cuestionamiento a priori podría ser: ¿Por qué una muestra de diseño industrial en un museo de arte moderno y contemporáneo? Más adelante me propondré intentar explicar el tema.Pero lo importante es que la muestra funciona perfectamente para lo que está concebida, y dispara preguntas y sensaciones interesantes.
La emblemática silla BKF, la silla W, un televisor de 1968 cubierto de cuerina negra acolchada, los mates de silicona de colores, los silloncitos y puffs de cemento del colectivo Bondi; todo conforma una suerte de gran instalación artística. La polisemia flota en el aire, y la exhibición funciona no sólo en base a lo formal y objetual, sino a la carga semántica que se respira en cada objeto: un festín de ready mades.
Un cruce interesante, también, es el de concepción, porque en el texto curatorial, el arquitecto Ricardo Blanco –quien co curó la muestra junto a Laura Buccellato-, dice que “… el diseño no es un fenómeno de inspiración sino de entrenamiento constante para resolver los problemas o deseos de la gente.”
No obstante, en el libro que se corresponde  a la muestra el mismo Blanco, contradiciéndose un poco, reconoce que el diseño industrial es “el arte de lograr que un objeto útil sea también algo bello.”
Remontándonos atrás en el tiempo, esta búsqueda nos lleva a la figura de William Morris inequívocamente, y luego, a todas las versiones regionales del Art Nouveau, donde hasta las cucharas se llenaron de cabelleras flotantes de ninfas y ojos de pavo real, en el intento de otorgar un reflejo artie y estetizante a elementos concebidos para tareas más prosaicas. ¿Es entonces válida, una muestra de diseño industrial en un museo de arte moderno y contemporáneo?
Dada la cantidad de preguntas que genera, y los innumerables lazos que conectan ambas disciplinas, yo diría que sí. Y que, de alguna manera, representa una vuelta de tuerca, un regreso a los orígenes o, al menos, a cierto tipo de fuente. Cierto es que el arte en general hace más que tomar objetos otrora utilitarios y exponerlos así, crudamente. Puede haber toda una serie de operaciones intermedias que cargan con nuevos significados a esos objetos. O, incluso, muchos artistas los utilizan como materiales en crudo, como textura o piel, y entonces la cantidad y la condición de meros componentes de estos materiales los convierte decididamente en parte de una trama más amplia. En esos casos, la cadena de significados toma otro camino, pero sin apartarse demasiado  del antedicho. Es así que una marea de secadores de pelo en desuso, de teclados de computadora o de botellas de plástico puede ser equivalente a lo que los pigmentos, el mármol o la arcilla constituyeron en el pasado.
Pero hay algo más. Un síntoma que refuerza esta idea de traspolación entre el mundo de los símbolos y el de las funciones prácticas. Un ligamento que los une y una dermis que los recubre a ambos, fusionándolos. Y va un ejemplo.
En el mismo MAMBA, en una de las salas del primer piso, está la muestra llamada Sombras, de la artista Aili Chen. A oscuras, en dos muros de la sala percibimos el ramaje profuso de unos árboles dibujados con grafito sobre el blanco de las paredes. Un sonido de viento escalofriante acompaña la proyección cadenciosa, sobre esas mismas paredes, de dos haces de luz que dibujan, en vaivén,  las inquietantes sombras de dos casitas de madera sobre altos pilotes. La imagen es misteriosa, perfecta, y poética hasta la médula. Una puesta hipnotizante, con el justo toque arcaico.
No obstante, los dispositivos sobre los que se construye el efecto de la obra, aparecen intencionalmente a la vista: trípodes, proyectores que lanzan los haces sobre la pared, equipo de sonido que emite el viento zumbador y finalmente las casitas, dos miniaturas liliputienses sin el agigantamiento de la sombra.
Una suma nada casual.
Es que en estos tiempos, hasta una fábula china materializada en teatrino de fantasía, apela a la poética del peso de lo real, de los objetos utilitarios y tecnológicos, de las cosas creadas por nosotros que habitan, por millones, nuestro mundo.


Las muestras Diseño Industrial Argentino y Sombras, pueden verse en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (MAMBA), Av. San Juan 350, CABA, de martes a viernes de 11 a 19h.; y sábados, domingos y feriados de 11 a 20hs.

Roberto Napoli, Televisión Barret, 1968 (Colección MAMbA)