viernes, 23 de septiembre de 2011
Mi texto para Proyecto RED #8 multimedia y reloaded: "Buenos Aires (y Berlín) viceversa"
domingo, 18 de septiembre de 2011
Mi texto del #13 de SAUNA Revista de arte: "Mapa de las sombras", sobre la muestra de Claudia Fontes en la galería Ignacio Liprandi
Fragilidad, fortaleza y trips visuales en un bosque zen
domingo, 11 de septiembre de 2011
SAUNA revista de arte - Proyecto que llevamos a cabo junto a Dany Barreto, Juan Batalla, Guido Ignatti , M.S. Dansey y Charlie Goz. Salió el #13!
domingo, 4 de septiembre de 2011
Mi primera nota de colaboración para Juanele AR: "Gracias a Madonna": Los años 80 revisitados en el Museo del Traje

domingo, 21 de agosto de 2011
"Buenos Aires tiene ese no sé qué". Crónica de Lux en suplemento Soy de Página 12 sobre la fiesta aniversario de SAUNA, aparecida el viernes 19/8
Enlace directo a la nota:
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/soy/1-2092-2011-08-20.html
LUX VA A FIESTA DE SAUNA
BUENOS AIRES TIENE ESE NO SE QUE
Después de haber salido eyectadx de los mágicos pero secos paisajes de Casablanca, nuestrx cronista vuelve a sumergirse en las mieles porteñas entre eventos y traqueteos que prometen abundantes bondades en el más local de los inventos: el colectivo.
Esta vez no se trató de ninguno de los saunas de Buenos Aires a los que voy a relajarme entre vapores y tragos libres, tampoco del sauna del gimnasio donde a veces concurro sólo por relojear bellezas en la ducha colectiva. Se trata de Sauna, una revista de arte dirigida por seis bombones de cuerpo y mente atléticos. La fiesta, en This is not a gallery, tenía por motivo el número 12 de la revista, este número más gay que nunca, con muchas notas interesantes, entre ellas un cuentito de Dani Umpi, una entrevista a Bruce La Bruce, una entrevista de mi vecino (que parece haber dejado los cueros y se viste como el padre Farinello) a los directores, retratados en toallita por Gustavo di Mario en una infartante producción fotográfica. Los anfitriones me recibieron cordialmente en sanguchito o, mejor dicho, en hamburguesa de seis pisos, como aquellas que suelo engullir cuando estoy melancólicx en un Burguer de Corrientes. Un chuik a cada uno y me sumergí en la muchedumbre, primero a por el vino y luego a saludar.
Había tanta gente que era imposible llegar al galpón donde proyectaban LA Zombie, de Bruce LaBruce, sin ser manoseadx. Llegué excitadísimx, tanto que no me importaron las escenas gore y seguí ardiendo en combustión rápida: el zombie, encarnado por el actor porno François Sagat, tenía un miembro terminado en gancho con el que penetraba por heridas de bala y/o cuchillo a hermosos chicos agonizantes que, gracias a su larguísima eyaculación sangrienta, revivían.
Al salir del galpón, cachondx como estaba, caí sobre un gringo muy sexy cuya silla de ruedas bloqueaba la salida. Por efecto de mis glúteos vibrantes, sin tener tiempo de presentarme, salí disparadx adonde estaba mi amiga Josefa. “¿Quién ese muchacho?”, le pregunté. “Es un amigo de los chicos de Sauna, el amigo de Bruce LaBruce que les hizo el contacto para la entrevista y, además —exageró—, dueño de los sitios de contactos Manhunt y Gaydar.” Más que una silla de ruedas, su asiento parecía el trono de un rey, al que una fila de jovencitxs en busca de una oportunidad laboral hacían una reverencia y entregaban una tarjeta personal. “¡Qué antigüedad! Ni que estuviéramos en Japón!”, le dije a otrx amigx a quien llegué tiradx de las narices por el hilo de humo de marihuana. El lugar estaba lleno de artistxs plásticxs, fotógrafxs, actricxs, guionistxs y directorxs de cine, en su mayoría de la comunidad Gltttbi. La masa era cada vez más compacta y salí del lugar expulsadx. Estaba perdidísimx en plena zona de Palermo Hollywood, donde nunca me ubico. Por milagro vi pasar un colectivo 39 que ante mi seña desesperada se detuvo; el colectivero era un chongo tatuado pelado hermosísimo, muy parecido al zombie de la película. “¿Vas para el centro?”, le pregunté. “Voy a Chacarita —me contestó—, pero subí que te llevo.” Me senté en el primer asiento y, mientras intercambiábamos miraditas por el espejo retrovisor, mi trasero sobre las calles empedradas rebotaba de alegría.

Producción fotográfica por Gustavo Di Mario
viernes, 19 de agosto de 2011
Nota sobre revista SAUNA en un excelente blog: arte & cultura
La artista plástica Juanita Sánchez y la historiadora del arte Carolina Rodríguez Pino tienen este inteligente site llamado "arte & cultura", con buenos textos y análisis de obra, artistas y temas culturales.
Me hicieron unas preguntas acerca de revista SAUNA... y aquí está el resultado.
Gracias chicas por su buena apreciación de nuestro trabajo y por este texto que, además de lúcido, es de muy buena calidad!
Enlace directo a la nota:
martes, 16 de agosto de 2011
Salió el suplemento SITE SPECIFIC dibujo en el MAMba (Museo de Arte Moderno) curado por Santiago Bengolea, y con el cual colaboré con este texto
Puede pensarse que no habrá nada más placentero para un artista que pintar o dibujar las paredes. Aquella prohibición número uno de la infancia, borrada y dejada suelta, debe transformarse en recreo seguro. Para quien dibuja o pinta, pero, como en este caso, también para quien mira.
Un acertado encuentro de lo primario con lo refinado, de lo gestual con lo elaborado in mente, se juega en esta serie de intervenciones de sitio específico curadas por Santiago Bengolea y que ocupan tres paredes en el interior del edificio del MAMba.
El acto ancestral de dibujar sobre un muro queda aquí condimentado con el aporte del trazo como gesto expresivo y como acción performática, pero también con la existencia de una idea determinada que mueve el todo: no se trata de las cuevas de Altamira, sino de tres jóvenes artistas contemporáneos desplegando lo que mejor saben hacer. Mariano Ferrante, Julián Terán e Ignacio Valdez acusan una muy marcada presencia del dibujo en su obra, aunque de modos muy distintos.
Ferrante transita los colores y la geometría con llamadas al Grupo Generativo pero con una vuelta de tuerca no menor: una aggiornada búsqueda que integra obra, espacio, materialidad, espectador y acción artística en un todo. Luz, color, abstracción y el jugoso reto de convertir el hecho de dibujar en un fin en sí mismo, como obra performática. El artista trabajando es la obra misma ipso facto, dejando la evidencia material de sus crayones de color como culminación residual y brillante.
En el plano general de este site specific, Ferrante podría representar lo imaginativo pero producto de la razón. La ilusión puesta al servicio de una idea y, no por nada, lo encontramos en el hall de entrada en la planta baja del museo.
Subiendo la vertebral escalera diseñada por Ambasz, con la cuota de irrealidad que genera en su estado de casi suspensión, se encuentra la parte emocional y espiritual del proyecto.
Lo primero que aparece en la planta alta es una lucha visceral de negro sobre blanco. Primario absoluto, la carbonilla llevada a una densidad matérica casi de pigmento por la superposición insistente de capa sobre capa, toma por asalto el muro en una obra intensa e hiperexpresiva, con algo de paisaje japonés pero fragmentado, roto, vapuleado. El blanco y el negro juegan, retuercen, buscan y eyectan formas y figuras con una poética trágica como de un Friedrich a los hachazos. Acá se adivina la emoción, pero además acusan su presencia innegable el cuerpo y la pasión, con trazos vivos de expresividad libre. Animado por el curador del proyecto, Valdez abandona el “marco” y se filtra por los laterales del muro, como una hiedra oscura digna de la Casa Usher.
Pasado este juego desenfrenado, sobre la pared lateral, la obra de Terán representa un estadío calmo, equilibrado, zen. Lo de este artista es la sutileza, palabra que suena a cliché pero que representa mejor que ninguna otra la finura conceptual y manual con que desarrolla su trabajo. Un trabajo para descubrir de a poco, que va atrapando irremisiblemente en sus líneas grises y suaves pero con la efectividad de la telaraña. No se puede escapar fácilmente de su clima reposado e íntimo, de su cosa aérea que inventa la ilusión de estar lejos de todo, volando. Alta en el cielo, la nube de cenizas improntada por Terán en mitad del muro, recita un mantra que aquieta el corazón y libera el espíritu.
Así, las tres obras en su conjunto funcionan de manera elocuente: mente, cuerpo y alma, plasmados en las paredes de un museo de arte, hablándonos de totalidades y de aspectos a reconciliar y a redescubrir siempre en nosotros mismos.
Pero trascendiendo el goce sensorial, la plusvalía de toda esta aventura artística está dada por su carácter de intervención edilicia, propuesta de inagotable interés por lo que representa de extrovertida y abarcadora. La toma y exploración del espacio, una pulsión generada en las entrañas mismas del ser del arte contemporáneo, despliega la vigencia de su reto: el ir más allá, el expandirse, el disolverse, el desaparecer y reaparecer enmascarado.
Confundiéndose en las paredes como Honoré Subrac.

Mariano Ferrante

Julián Terán

Ignacio Valdez





